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Adios Juan, adios Torta


Por Lolo Picardo

Publicado en el número 4 de la revista LA FRAGUA, abril de 2014.

En la madrugada del pasado 31 de diciembre de 2013, aproximadamente a las tres de la madrugada, fallecía en su domicilio de Sanlúcar de Barrameda Juan Moneo Lara, el Torta. Días antes había estado celebrando en ese mismo lugar el sexto cumpleaños de su hijo Juanito, donde no faltaron, por supuesto, los melisma del Genio de La Plazuela, los soníos negros de los que Juan era poseedor. Lloraba por soleá y vomitaba el cante por bulerías, porque el Torta cantaba por aliviar su alma, para limpiar

Flamenco en La Isla

Exposición fotográfica de Juan Silva


Flamenco en La Isla, fotografías tomadas en actuaciones o momentos flamencos acontecidos en nuestra Isla, La Isla de Camarón, San Fernando, una isla flamenca desde sus orígenes. En sus calles resuenan las voces de María Borrico, el Viejo de La Isla, el Niño de La Isla, Churrurú, Manolo el Gafas, Alvarito, Juana Cruz, el Chato, Tina Pavón y tantos otros. 

Hoy en día tenemos la suerte de contar con grandes cantaores, guitarristas, bailaores, percusionistas y otros músicos que mantienen vivo el sentir flamenco de nuestra tierra y, cada vez más, de que nos visiten artistas de otros puntos de nuestra geografía.

Esta colección ha estado expuesta en San Fernando, en el Güichi del Loro Rojo, dentro del programa La Isla Ciudad Flamenca 2014, en Triana, En la Sala El Cachorro durante la Bienal de Flamenco de 2014,en la entrañable Taberna de Gonzalo Molina en la calle Relator de Sevilla, entre enero y abril de 2015, en la Escuela de Música y Danzas Látidos en Triana, en mayo y junio de este mismo año, para terminar su periplo en La Tregua, también en Triana, durante julio y agosto.

En esta exposición encontraréis:

a un Niño Jero feliz viendo cómo el Capullo se crece bailando por bulerías[1];

a Guadiana cantando con esa calma en el semblante que hace el contrapunto a la fuerza de su cante[2];

a Coral Castilla bailando rodeada de artistas embelesados con su arte[2];


la mano de Cañejo, pausada, como sosteniendo amablemente el aire, que con un vaivén melodioso acompaña su voz mientras, creo recordar, nos cantaba la Salvaora[3];

la mano de La Manzanilla que, en pleno revuelo, te lleva hasta el centro de su ser. Entregada, emocionada ante su maestro, María siente su baile mientras fuera de plano la observa Antonio Canales[2].

A Joaquín de Sola que, en el Real Teatro de Las Cortes, se pone de pie y se dirige al público. Está desgranando su Principio. Está frente a los suyos y, además, en la sala se encuentra uno de los grandes, él lo sabe y se entrega. Sus manos se dirigen hacia atrás, al unísono, como abriendo el pecho para entregar su sentío[4];

a Paquito de La Isla camaroneando, a punto de inclinar su cabeza hacia atrás para terminar de mimetizarse con Javier Krahe[6];

 

a Pedro el Granaíno que derrocha su bienhacer por fandangos[4];

a Raúl el Bule que, tras un desplante, templa su cuerpo antes de volver a explotar[2];


a María la Mónica. Aferrada al mundo con una mano, abre la otra como entregando su corazón mientras que su indiscutible sangre roja fluye por sus venas... Los presentes sucumben ante su fuerza[5].

A Palomar y Keko Baldomero, a tres manos, creando una atmósfera que rezuma musicalidad[3];

 

a un Jesús Castilla que con su mano parece dirigir los sonidos de su cante[3];


a Joaquín, ahora distendido, sonriendo mientras escucha la guitarra, esperando el momento de arrancarse y agasajarnos con su voz[3];

a Macarena Ramírez bailando con la fuerza de una rosa[2];


a Adriano Lozano y Víctor Rosa jaleando a Epi Pacheco mientras desparrama su gracia dando una pataíta[4];

a Antonio Reyes y su gente en un fin de fiesta donde la mirada de Sophia atraviesa un aire sobrado de compás para terminar en las manos de Patricia[3];


las manos de Adriano que, a base de caricias, le toman prestado esos sonidos a la guitarra[3];


a Antonio Puerto zarandeando el aire mientras su voz inunda las calles de La Isla[7];

a David Palomar, con los brazos en cruz abriendo su corazón en el patio de la Venta[2];

a Juanma Fernández tocando ensimismado ante las calladas almenas de la Plaza de la Iglesia[8];


a Antonio Reyes, con los ojos cerrados, mientras recoge entre sus manos los sentimientos que salen de su garganta[3];

  al Torta, apretándose los dedos, exprimiéndose el alma[2];

 

a Toñi Romero con el corazón en un puño[9];

 

esas camaroneras manos de Jesús haciendo compás mientras Diego Gallego golpea su piano por Caracol[3];


a Manuel Molina con la guitarra en una mano y el mundo en la otra[2].


Juan Silva



[1] Plaza de Juan Vargas
[2] Venta de Vargas
[3] Vinoteca El Negro
[4] Real Teatro de Las Cortes
[5] Calle José López Rodríguez
[6] Calle Hermanos Laulhé
[7] Calle Las Cortes
[8] Plaza de la Iglesia
[9] Taberna El Embrujo