Por Alex O'Dogherty
Yo tenía quince años. Iba al instituto y ya empezaba a hacer teatro allí mismo.
Creo que era primavera. Todas las tardes me quedaba por allí para jugar a baloncesto, ensayar algo en el salón de actos o tontear con las chavalitas.
Aquella tarde el salón estaba ocupado porque había unas jornadas de flamenco.
Yo no era muy aficionado al flamenco y, como teatro no podía haber por las jornadas y chavalitas no había,
me fui
al patio a jugar.