Mariana Cornejo

Por David Palomar

Publicado en el número 4 de la revista LA FRAGUA, abril de 2014.

Mi vivencia al lado de la Maestra Mariana Cornejo ha sido una de las experiencias vitales más importante de los treinta y seis años que tengo de existencia en este planeta. Qué podría explicar de este ángel que residió en Cádiz... que era pura energía, la mujer de la eterna sonrisa, madre entre las madres, la superabuela, la cantaora que ha llevado a gala la escuela gaditana haciendo sentir orgullosos a sus antecesores.

Todavía recuerdo, en el 2005, cuando todavía vivía en la ciudad de Sevilla, que recibí una llamada de Mariana diciéndome que yo tenía que ser el productor de su disco. Yo me quedé asombrado y sentí un poco de miedo, la verdad, pero ella insistía con muchas ganas. Finalmente, y a pesar de mis temores, le eché valor y sacamos el disco Tela marinera, un éxito de críticas. Era sorprendente la capacidad de adaptación que tenía a arreglos más modernos o a conceptos no tan habituales para ella. Siempre nos daba una

José Valencia. Directo

Por Antonio Jiménez Cuenca


José Valencia, siendo un cantaor joven,se podría decir que está en puro proceso de consagración. Nacido en Barcelona, según él mismo manifiesta “por accidente”, su tierra de referencia es Lebrija y en ella encuentra su familia gitana y su adn flamenco. Cantaor serio, comprometido con la tradición de las familias cantaoras del sur de Andalucía. Cante jondo en estado puro, timbre sonoro de un tiempo pasado y futuro, con ecos de Torre, Perrate, Mairena y suyo propio. Joselito de Lebrija, como se dio a conocer en sus inicios, presentará en breve su nuevo disco Directo, nombre que toma de la grabación realizada el 30 de septiembre en el Teatro Lope de Vega de Sevilla dentro de la Bienal de Flamenco 2014. Al toque, los guitarristas Juan Requena y Manuel Parrilla, además de los palmeros Manuel y Juan Diego Valencia y Bobote. Los estilos interpretados son el pregón del Mollero, granaínas, cantes de Levante, malagueña/rondeña, bulerías, cantiñas, tangos, soleá por bulerías y livianas con cabal. Nueve cantes que nacen desde la investigación, la emoción y el respeto ya que José Valencia, tal y como él dice, más que cantar por trabajo, canta por devoción. ¡Bienvenido sea!

Beni de Cádiz

Hoy, 26 de enero, hace 85 años que vino al mundo el genial cantaor Benito Rodríguez Rey, conocido artísticamente como Beni de Cádiz. 

Aquí os dejamos este magnífico documento de Rito y Geografía del Cante. En él nos encontramos a un Beni de 43 años derrochando saber tanto al cante como al baile. Un Beni centrado en el cante, alejado del Beni contador de historias y chascarrillos que derrochaba ingenio como hilo conductor de sus actuaciones. La ausencia de este segundo Beni es lo que hace de este documento algo realmente interesante. 

Acompañado a la guitarra por Manolo Brenes, podemos saborear bulerías, alegrías, seguiriyas y soleás. En las bulerías, además de cantar, nos muestra su saber hacer como bailaor. Las alegrías tienen esa frescura de la luz de Cádiz. En las seguiriyas nos conmueve y termina por soleá embelesándonos, al igual que a los asistentes a esta grabación. Interesantes los guiños árabes que utiliza en la introducción tanto de la bulería como de la seguiriya.
 

Entre dos ciudades

Por Lolo Picardo

Publicado en el número 5 de la revista LA FRAGUA, mayo de 2014.


Como una margarita que el cálido levante deshoja, la propia naturaleza hace lo mismo con su gente. Menosprecia edades, momentos o lugares; sin pausa, la brisa que arranca nuestra alma llega, recoge y se va. Ese cálido pero letal viento arribó a una isla del Caribe, cercana a la península del Yucatán y nos arrebató el alma del mejor guitarrista que ha tocado las cuerdas de una guitarra flamenca, Paco de Lucía, y se llevó parte de nuestro

Un trato de maravilla



El pasado 5 de diciembre, en la Casa de la Cultura de San Fernando, se estrenó el vodevil flamenco Un trato de maravilla. La obra, producida por LA FRAGUA, es original de Carlos Rey y Trysko, autores del texto y los temas musicales. El vodevil está ambientado en un güichi de La Isla de los años 50. En él coinciden un par de parroquianos maltratados por la vida, una hermosa muchacha amante del cante y del baile, el tabernero y el hijo del gobernador. Entre estos personajes se desarrolla la trama que avanza entre escenas, cantes y bailes para acabar con un sorprendente final.

Paco de Lucía


Por Trysko


Publicado en el número 5 de la revista LA FRAGUA, mayo de 2014.

En un mundo en el que el hielo, el fuego y la roca son la orografía en blanco y negro sobre la que planea el sonido de una guitarra destemplada; en un mundo en el que la sonanta es para los oídos sensibles vorágine perturbadora, estridente caja de música desafinada por los años, aparece un joven gaditano, hijo de tocaor, callado como los sabios, circunspecto.
El flamenco, un instante después de su creación tal y como lo concebimos hoy.
Desde que Cadalso en sus Cartas marruecas  mencionara el flamenco aludiéndolo como talón de Aquiles de la idiosincrasia andaluza, desde que Andrés Segovia retratara su guitarra como la hermana tabernaria del aristocrático instrumento y la alcurnia se sonrojara al pensarla en el Teatro Real, la leyenda de la guitarra flamenca, vilipendiada por el servilismo al que se le condenaba, adolecía de un héroe, de un Homero.

Una reflexión después de la siesta


Por María la Mónica 


Me crie en el campo, en las viñas, por los pinares y en la playa de La Barrosa. Desde pequeñita viví en un ambiente flamenco. Cualquier excusa era buena para reunir a toda la familia con una buena berza que siempre terminaba en cante y baile protagonizado por mi tío el Cuña y mi tía Mónica, la Chiclanera.
Antes de que yo naciera, ya ellos lo vivieron en el patio de mi abuela María, la Mónica, como contaba ella: "Camarón me cantaba y yo a cambio le daba un plato puchero y unas monedas pa cogé er canario". Mi abuela me hablaba también sobre su amistad con Casilda Varela y María Picardo. Por su patio pasaron gente con mucho arte: Bambino, Pansequito y Pinto, Amina, Los Melu, el Cojo Peroche, el Bojiga...