De las danzas y andanzas de Enrique El Cojo vuelve a ver la luz más de treinta años después de su primera edición. En el prólogo, Cristina Hoyos nos advierte: “Fue en una gira por Francia con
Manuela Vargas, en la que Enrique bailaba, cuando me di cuenta de su grandeza,
un artista que a pesar de su cuerpo corto, de ser gordito, calvo, sordo y
cojitranco, levantaba al público desde que salía al escenario. Él se transformaba, movía los brazos a la manera de
mujer y zapateaba, apoyándose en la pierna mala, y se creía el rey del mundo bailando. Olvidábamos su cuerpo contrahecho y
solo sentíamos al
artista, ¡qué cantidad de aplausos arrancaba!”
Acostumbraba Enrique a marcar el compás sobre el tablero de la mesa camilla que tenía en un extremo de la escasa
sala de baile de su academia. Y lo hacía a golpe de abanico. Por soleá, por alegrías,
por tango, por lo que fuera. Y de ahí, la incógnita resuelta, aquellos golpes sordos a compás eran la mano hábil del maestro marcando el
ritmo con su abanico sobre la mesa. Mañanas de júbilo grabadas en el recuerdo de un estudiante
que se quería comer
el mundo desde su isla natal pasando por la Sevilla de Enrique El Cojo.
De la mano del maestro José Luis Ortiz Nuevo y la
exhaustiva investigación documental de la
periodista Ángeles
Cruzado, encontramos la biografía de Enrique Jiménez
Mendoza, un ser excepcional. Si tienen ocasión
no se lo pierdan y disfruten.
http://www.athenaica.com/index.php/atn/catalog/book/99
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